Muchas personas no se dan cuenta de que las enfermedades de los ojos, o enfermedades oculares y la visión defectuosa entran en dos categorías totalmente diferentes. Y sin embargo es Así!.
Las enfermedades de los ojos se producen como resultado de cambios patológicos en las diversas estructuras oculares, como consecuencia de las perturbaciones de función tanto en el ojo como en otras partes del cuerpo.
La visión defectuosa es el resultado, no de tales cambios patológicos, sino de una incapacidad del ojo como totalidad de acomodarse al acto instintivo fisiológico de ver.
La vista corta, la vista larga, presbicia, etc., son Defectos de Visión.
Las cataratas, glaucoma, iritis, etc. son Enfermedades del Ojo.
Lógicamente, muchas de las enfermedades del ojo interfieren en los procesos de visión, y algunas llegan a impedirla totalmente; pero por así decirlo, son efectos secundarios. No deben ser clasificadas con las condiciones por las que el ojo no puede enfocar correctamente los objetos cercanos a los lejanos, y que dan lugar a lo que llamamos verdadera visión defectuosa.
Una persona con la visión ordinaria y normal puede desarrollar la visión defectuosa, pues la causa raíz del defecto es la tensión mental; pero para el desarrollo de las enfermedades de los ojos debe existir algo definitivamente equivocado en el organismo físico.
No debemos olvidar nunca que los ojos son partes del cuerpo, y que como tales deben compartir cualquier perturbación de función que afecte a todo el organismo; si vamos a referirnos a las causas raíz de las enfermedades de los ojos, este es el hecho mas importante de todos.
¡No hemos de mirar a los ojos como los causantes de las enfermedades oculares, sino al cuerpo, que es la totalidad de la que forma parte!
El tratamiento ortodoxo se basa en la falsa suposición de que como una enfermedad afecta a los ojos, su causa tiene que estar en algo que solo tiene relación con los ojos, como irritación local, tensión ocular prolongada, etc.
Cierto que esos factores tienen su parte en la producción de las enfermedades de los ojos, pero son solo de segunda importancia. En cuanto al origen de las enfermedades oculares, es infinitamente mas importante la condición corporal general del individuo aquejado y su historial medico anterior.
Puede considerarse como un axioma el hecho de que ninguna persona que este realmente en buena salud puede desarrollar enfermedades de los ojos, como conjuntivitis, cataratas, etc. Una vitalidad disminuida y una corriente sanguínea envenenada, debida a una alimentación equivocada y a un modo de vida erróneo, son siempre el origen del problema.
Puede considerarse como un axioma el hecho de que ninguna persona que este realmente en buena salud puede desarrollar enfermedades de los ojos, como conjuntivitis, cataratas, etc. Una vitalidad disminuida y una corriente sanguínea envenenada, debida a una alimentación equivocada y a un modo de vida erróneo, son siempre el origen del problema.
La ciencia medica suele ignorar estos factores subyacentes; por eso el tratamiento constitucional, y solo el, pueden desembarazarse de las enfermedades de una manera sana y satisfactoria, dejando al paciente en mejor estado de salud que el que tenia gracias a la limpieza de su sistema que habrá recibido como consecuencia del tratamiento.
Cuando el paciente de una enfermedad ocular pueda comprender que debe atender al estado de todo su cuerpo para encontrar la causa de la enfermedad, estará ya a medio camino de la curación.
Solo la ignorancia de la verdad vital le impide entender su problema y ser capaz de asirlo con éxito. El tratamiento medico de las enfermedades oculares es supresivo e innatural, y surge de la incapacidad fundamental de entender las causas primarias concernidas en el desarrollo de la condición bajo tratamiento.
Nada puede demostrar con mas claridad la afirmación de los partidarios de la cura natural de que el cuerpo es una unidad, y que en la enfermedad debe ser tratado como tal, que el éxito gratificante conseguido en el tratamiento natural de las enfermedades oculares; dicho tratamiento se dirige casi exclusivamente a la limpieza del cuerpo como totalidad, aunque, lógicamente, también se presta un poco de atención al tratamiento local del ojo.
Solo la ignorancia de la verdad vital le impide entender su problema y ser capaz de asirlo con éxito. El tratamiento medico de las enfermedades oculares es supresivo e innatural, y surge de la incapacidad fundamental de entender las causas primarias concernidas en el desarrollo de la condición bajo tratamiento.
Nada puede demostrar con mas claridad la afirmación de los partidarios de la cura natural de que el cuerpo es una unidad, y que en la enfermedad debe ser tratado como tal, que el éxito gratificante conseguido en el tratamiento natural de las enfermedades oculares; dicho tratamiento se dirige casi exclusivamente a la limpieza del cuerpo como totalidad, aunque, lógicamente, también se presta un poco de atención al tratamiento local del ojo.
